Los callos en los pies son una de las afecciones podológicas más frecuentes en las personas mayores. Con el paso de los años, la piel pierde elasticidad y resistencia, lo que favorece la aparición de estas lesiones.
Además, factores como la presión continua, el uso de calzado inadecuado y ciertos problemas de salud pueden hacer que los callos sean más comunes y dolorosos en este grupo de edad.
¿Qué son los callos en los pies y por qué aparecen?
Los callos o hiperqueratosis son zonas de piel engrosada que aparecen como una respuesta natural del cuerpo a la fricción o presión excesiva. Se desarrollan principalmente en los dedos, la planta del pie y el talón y pueden ser molestos o incluso dolorosos si no se tratan correctamente.
Factores que favorecen su aparición en personas mayores
Las personas mayores son más propensas a desarrollar callos por diversas razones:
- Pérdida de grasa en la piel: Con el envejecimiento, la piel de los pies se vuelve más fina y pierde su acolchonamiento natural, lo que aumenta la presión en ciertas zonas.
- Disminución de la elasticidad de la piel: La piel seca y menos flexible favorece la formación de durezas y callos.
- Problemas de circulación: Una circulación sanguínea deficiente puede afectar la capacidad del cuerpo para regenerar la piel correctamente.
- Alteraciones en la pisada: Con los años, pueden aparecer deformaciones como juanetes, dedos en garra o pies planos que generan presión en zonas específicas.
- Uso prolongado de calzado inadecuado: Zapatos demasiado ajustados, con suelas rígidas o de materiales poco transpirables aumentan la fricción y la presión en los pies.
- Diabetes y otras enfermedades crónicas: Patologías como la diabetes pueden afectar la sensibilidad de los pies y hacer que los callos pasen desapercibidos hasta que se agraven.
Síntomas callos en los pies en persona mayores
Los callos en los pies pueden afectar la movilidad y generar molestias significativas si no se tratan adecuadamente. Aunque su presencia puede pasar desapercibida en las primeras etapas, con el tiempo los síntomas pueden agravarse, generando dolor y aumentando el riesgo de complicaciones, especialmente en personas mayores o con enfermedades crónicas como la diabetes.
- Zona endurecida y engrosada en la piel del pie: Se nota una acumulación anormal de piel gruesa y seca, lo que indica que el cuerpo está reaccionando a la presión o fricción excesiva.
- Dolor o sensibilidad al caminar o al presionar la zona afectada: Los callos pueden generar molestias progresivas, sobre todo cuando se usan zapatos ajustados o se ejerce presión en la zona afectada.
- Sequedad y grietas, especialmente en los talones: La piel que rodea el callo suele volverse más seca y, en algunos casos, puede agrietarse, lo que aumenta el riesgo de infecciones.
- Color amarillento o grisáceo en la zona afectada: Esto se debe a la acumulación de células muertas de la piel, que forman la capa endurecida del callo.
En algunos casos, los callos pueden inflamarse o generar dolor punzante, especialmente si se encuentran en zonas donde hay un contacto continuo con el calzado. Además, las personas con neuropatía o diabetes deben estar especialmente atentas, ya que un callo puede ocultar úlceras o infecciones subyacentes.
Tratamiento de los callos con quiropodología a domicilio
La quiropodología es la rama de la podología encargada del tratamiento de alteraciones benignas de la piel y uñas de los pies, incluyendo callos, durezas (hiperqueratosis) y problemas ungueales. En personas mayores, estos problemas son comunes y pueden generar dolor, molestias al caminar e incluso afectar su calidad de vida. Contar con un servicio de quiropodología a domicilio en Zaragoza permite recibir un tratamiento seguro y personalizado sin la necesidad de desplazarse.
El tratamiento de los callos en personas mayores comienza con una evaluación del estado del pie para determinar la severidad del problema. Posteriormente, el podólogo elimina las callosidades con técnicas profesionales, como la delaminación con bisturí y el uso de fresas podológicas, evitando riesgos de infecciones o heridas. Además, se aplica una hidratación profunda con productos específicos para prevenir la reaparición de durezas y mejorar la salud de la piel.
Este servicio está dirigido a personas mayores, con movilidad reducida o que buscan comodidad en su atención podológica. La quiropodología a domicilio reduce el riesgo de complicaciones y ofrece una solución efectiva para mantener unos pies sanos y sin dolor. En Tu Podólogo en Casa, brindamos este servicio con atención especializada en Zaragoza, asegurando el bienestar de nuestros pacientes en la comodidad de su hogar
Cómo prevenir los callos en los pies en personas mayores
La prevención de callos y callosidades es clave para evitar su aparición, especialmente en personas mayores, donde la piel es más frágil y propensa a problemas podológicos. Siguiendo ciertas recomendaciones diarias, se puede reducir el riesgo de durezas y molestias al caminar, garantizando un mayor confort y bienestar.
- Elegir un calzado adecuado: Es fundamental optar por zapatos cómodos, de material transpirable, sin costuras internas que puedan generar fricción y con suela acolchada para amortiguar el impacto al caminar.
- Hidratar los pies a diario: La piel seca es más propensa a desarrollar callos y grietas, por lo que es recomendable aplicar cremas específicas con urea que ayuden a mantener la piel suave y flexible, evitando el engrosamiento.
- Realizar visitas periódicas al podólogo: Un chequeo regular con un especialista en podología permite detectar y tratar a tiempo cualquier dureza antes de que se convierta en un callo doloroso.
- Usar plantillas personalizadas: Estas ayudan a distribuir mejor la presión en el pie, reduciendo los puntos de apoyo que favorecen la formación de callos.
- Cortar las uñas correctamente: Un corte recto y sin esquinas demasiado redondeadas evita que las uñas se encarnen y generen roces que puedan dar lugar a durezas o callos en los dedos.
- Ejercicios de movilidad y buena circulación: Mantener una buena movilidad en los pies ayuda a prevenir callosidades. Mover los dedos, estirar los pies y caminar descalzo sobre superficies lisas favorece la circulación y disminuye la rigidez de la piel.
Los callos en los pies de las personas mayores pueden prevenirse con un buen cuidado diario y la atención de un podólogo especializado. Un calzado adecuado, la hidratación constante y las revisiones de un podólogo a domicilio son las mejores estrategias para mantener unos pies sanos y sin molestias.